Hola a todos, soy Manuel Hernández.
Estos días ha habido en España un caso que ha generado un enorme debate social: una joven de 26 años ha accedido a la eutanasia tras años de sufrimiento y triste e impotente decidí publicar un podcast que salió el 5 de abril.
He tratado de reflexionar sobre el tema intentando ser respetuoso y tratando de entender que puede llevar a una persona a querer morir para dejar de sufrir, y en qué momento fallamos como sociedad no ayudando a una chica joven que ha sufrido desde siempre.
Más allá de la polémica mediática, me gustaría invitaros a una reflexión más profunda, más clínica… y más humana.
⚖️ Más allá del debate ideológico
La eutanasia suele abordarse desde posiciones ideológicas: a favor o en contra. Pero desde mi modelo PARCUVE, esto se queda corto. No estamos hablando solo de una decisión política o moral.
Estamos hablando de algo mucho más complejo:
👉 La imposibilidad de una persona de vivir consigo misma. De querer morir como la única forma de entender la calma y el descanso.
Me gustaría ponerme en la mente de alguien que sufre tanto que está dispuesta a perder lo más valioso que tiene… su vida.
🧩 ¿Todas las eutanasias son iguales?
No.
Y aquí es donde el debate se vuelve verdaderamente importante.
Podemos entender, por ejemplo:
- Una persona mayor
- Con una enfermedad terminal
- Con dolor físico constante
En esos casos, la eutanasia puede vivirse como un acto de compasión.
Pero… ¿qué ocurre cuando hablamos de una persona joven?
💔 El caso que nos interpela
Estamos ante una joven con una historia extremadamente dura:
- Posibles abusos sexuales de una violación múltiple
- Intento de suicidio previo
- Paraplejia
- Depresión profunda
- Diagnóstico de trastorno límite de personalidad
Cuando vemos este cuadro desde la clínica, la pregunta cambia:
👉 ¿Estamos ante una decisión libre… o ante un sufrimiento insoportable? ¿Qué papel deben cumplir sus padres? ¿Y la sociedad?
🧠 Lo que vemos en consulta
Muchos pacientes dicen: “No quiero vivir… la vida es una agonía.”
Y lo dicen de verdad. Pero también sabemos algo importante:
👉 He ayudado a muchos pacientes que han querido morir… y después han querido vivir.
He visto casos donde, tras un proceso terapéutico profundo:
- Se reconstruye el apego
- Se integra el trauma
- Se recupera el sentido
Y su vida vuelve a tener valor.
🧨 Entonces… ¿qué hacemos?
Aquí es donde el tema se vuelve incómodo. Porque si una persona joven quiere morir, desde mi punto de vista:
👉 No es solo una decisión individual.
👉 Es también un fracaso de la sociedad.
Un fracaso en:
- No haber protegido
- No haber detectado a tiempo
- No haber acompañado suficientemente
⛪ El peso de la ideología
El debate también está condicionado por:
- La religión (tradicionalmente contraria al suicidio)
- Las corrientes políticas (más permisivas o restrictivas)
Pero desde la clínica, esto es secundario.
👉 Lo central es el sufrimiento real de la persona.
🧭 Mi posición
No es una respuesta simple.
- En personas mayores o con enfermedad terminal → sí, puede ser un acto de compasión.
- En personas jóvenes → antes de permitir morir, debemos asegurarnos de que hemos hecho todo lo posible por ayudarles a sentir que su vida tiene un sentido y que merece la pena seguir luchando.
Porque muchas veces:
👉 Detrás del deseo de morir hay una historia que todavía puede ser reparada. La biología nos empuja a vivir, pero el sufrimiento nos impide seguir adelante.
🤔 Y ahora te pregunto a ti
Este no es un tema para respuestas rápidas. Es un tema para sentir, pensar… y cuestionarse.
- ¿Dónde pondrías tú el límite?
- ¿Qué papel tiene la terapia en estos casos?
- ¿Qué responsabilidad tiene la sociedad?
Me interesa mucho tu opinión como profesional de la salud mental y/o ser humano.
Un abrazo.
PD: Puedes escuchar todos mis podcast en: https://acesse.one/ejc4qln
Manuel Hernández
Modelo PARCUVE
